Para Meditar


“Hay que rescatar la supremacía del hombre, la inviolabilidad de toda persona humana, la intangibilidad de todos sus derechos: su derecho a la tierra y a la vivienda, su derecho a la educación y a la salud, su derecho al trabajo y al descanso, su derecho a sindicarse y agremiarse, su derecho a expresarse e informarse, su derecho a participar responsablemente en las decisiones ciudadanas, su derecho a elegir en conciencia su camino y su fe.”

Cardenal Raúl Silva Henríquez.

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Durante dos días, la llamada “Comunidad Ecológica Cristiana”, en el centro de la polémica tras la muerte e inhumación de Jocelyn Rivas, abrió sus puertas a El mercurio-Sábado. Para defender su cuestionado estilo de vida, y dar su versión de los hechos. “No quisimos transformar su muerte en algo médico-legal, que le abrieran el cuerpo. Pero ahora, mira, éstas son las consecuencias”, dice Paola Olcese y asegura que fue una torpeza y que tendrán en adelante más cuidado con la ley.

La noticia tenía todos los ingredientes para convertirse en una telenovela: jóvenes bellos, muerte y misterio, familias divididas, delito, un recurso de amparo, versiones contrapuestas, un estilo de vida enigmático, miembros de una familia de reconocidos artistas, políticos e intelectuales y una espiritualidad atípica y radical.

Rápidamente se los bautizó como secta. Se dijo que fueron sus “rituales” los que terminaron con la vida de Jocelyn. Que creen que Dios les habla a través de Paola Olcese. Que ella es la líder. Que Roberto Stack es el líder. Que él ha restringido la libertad de los miembros. Que cree reencarnar a un profeta de La Biblia. Que no se puede salir sin su permiso. Que esperan catástrofes y la venida de un arcángel. Que tienen problemas psicológicos. Que vienen de familias frías y disfuncionales. Que su sexualidad es manipulada. Que la ruptura con sus familias ha sido total. Ellos se sintieron calumniados.

Por eso, dicen, decidieron abrir las puertas de su casa. Y aceptaron a esta revista, gracias a que la periodista los conocía desde hace años, y les compraba el pan que hacen para ganarse la vida. Estuvimos dos días, llegando en la mañana y yéndonos al anochecer. Se nos permitió acceder a sus casas, ver su estilo de vida, conversar con todos. Prácticamente todas las preguntas tuvieron respuestas. En las fotos tampoco hubo restricciones, salvo que Paola Olcese dijo que preferían que fueran grupales, pues querían mantener la idea de comunidad.

AUSTERO, PERO MUY BIEN DECORADO

Son las 10 de la mañana y el frío cala los huesos. Un hombre joven abre el portón de madera. Los habitantes de la llamada “Comunidad Ecológica Cristiana de Pirque” realizan sus labores habituales. Se acercan a saludar.

La comunidad está ubicada en un sector llamado Las Palomas. En la parcela hay varias casas. En cada una vive una familia. En la de los Castillo Yentzen, por ejemplo, viven Fernando Castillo Echeverría, su mujer Marcela, sus hijos Elisa e Ismael, la pareja de éste, Antonia Alcaíno y los dos nietos. Cada núcleo en su propia habitación. Es una construcción sencilla, de madera. Por dentro es austera, hay pocos muebles, pero está muy bien decorada, probablemente obra de Fernando José, quien durante años se dedicó al diseño de interiores.

En el terreno hay también una construcción de adobe donde viven en habitaciones colectivas los jóvenes solteros. Y una pieza hexagonal que construyó para sí mismo Roberto Stack, donde hoy vive solo después de tres matrimonios. Él fue pareja de Paola Olcese, la argentina que ha figurado como una de las líderes del grupo. Con ella tuvo una hija, Nazaret, de 6 años. Paola vive en una parcela cercana que también es parte de la comunidad. Tiene otro hijo de 14 años, Sebastián, y hoy es pareja de Matías Carrión.

Hace rato que tomaron desayuno en la casa de madera que sirve de comedor. En ella hay una cocina a leña, ollas y teteras humeantes, mesones para preparar los alimentos y dos largas mesas para comer. Hay también una gran televisión con DVD, mosaicos de cerámica, lámparas diseñadas por ellos, flores frescas y canastos con frutas.

“Vamos turnándonos las labores” explica Ismael Castillo. Su madre, Marcela Yentzen, hoy preparará la once. Cada semana le toca algo distinto a cada uno. Cuidar a los niños, hacerles clases; preparar la comida; hacer el aseo, lavar los platos; amasar el pan y salir a venderlo; cultivar la tierra. “Actividades nobles”, dice Ismael y explica que los turnos hacen el trabajo “más solidario”.

Pero, tras la muerte de Jocelyn Rivas, la visión de algunos sobre la comunidad se acerca más a la de una “secta” misteriosa que a la de un grupo bucólico.

Roberto Stack, el hombre al que se ha mencionado como el líder del grupo, cuenta su historia: “Por el año 83 comenzamos a reunirnos con mis hermanos y algunos amigos y decidimos irnos al norte (él viene de Puente Alto). El deseo era estar juntos y buscar a Dios. Alguien tomó un mapa y con los ojos cerrados puso un dedo en cualquier parte. Salió un caserío cerca de Huasco. Nos fuimos todos para allá. Vivíamos de la artesanía. Fue hermoso. No duró porque algunos se fueron con una idea romántica, pero allá el trabajo era duro. Una experiencia de pobreza”.

Stack está sentado en su habitación. Viste un poncho de lana y ríe con facilidad. La habitación es de adobe y tiene muchas ventanas, cubiertas de cortinas color crudo. Sobre su cama hay un cuadro en el que aparece representado Jesucristo orando. Él lo pintó. Hay un librero con libros desde J.J.Benítez hasta el I Ching. Ofrece café. Sobre su escritorio hay una gran Biblia abierta.

Sobre el liderazgo de Stack, la comunidad coincide en que eso de “líder” es una exageración, pero le reconocen cierta autoridad. “Por ser uno de los más viejos acá, tiene experiencia y mucho que transmitirle a los demás”, opina Cristián Gottlieb, de 26 años.

–¿Por qué lo han sindicado como líder?

–”Nataniel quiso que lo acompañaran a Copiapó a ver a la familia de Jocelyn (después de que ella murió), que lo acompañara alguien mayor. Correspondía que fuera con él. La mamá de Jocelyn llegó con detectives y fuimos detenidos. Ese protagonismo altiro me puso como el líder. Ahora, también es cierto que yo tengo 59 y he pasado por muchas de las cosas por las que pasan los jóvenes: errores, fantasías sobre Dios.

–¿Cómo cuáles?

–Por ejemplo esa idea de que Dios está para pedirle cosas, una concepción supersticiosa. En los últimos días les he hecho notar que con la prensa algunos se han puesto medio vanidosos, se van a pasear donde están los periodistas y les dicen cosas como ‘no voy a dar a declaraciones’. Les digo que se acuerden de que si ellos están afuera parados es porque una hermana de nosotros murió. Pero no soy su gurú. Soy igual que ellos, ignorante de muchas cosas, con defectos. Muchas veces me cuesta la humildad”.

–¿Usted tiene una visión apocalíptica de la vida? ¿Cree que se va a acabar el mundo?

–Lo que creo es que al Apocalipsis no hay que esperarlo porque ya está hace rato entre nosotros. Y, seguramente, será cada vez más grave. Estamos en el infierno, no sé qué esperamos para darnos cuenta. ¿Cuánta gente muere todos los días en Irak? Ya nada nos impresiona. Como todos los cristianos, creemos que el Mesías hará una segunda visita. No sé si se irá a mostrar, ni si será luego, no va por ahí lo nuestro.Queremos encontrarnos con Dios más que saber tanto del mal.

–Se ha dicho que la comunidad está sujeta a reglas rígidas…

–”No, no hay nada de eso. Sí hay normas destinadas a mantener un cierto orden. Imagínate con el lote que somos si no existieran. No se puede desayunar a cualquier hora, por ejemplo, porque hay alguien que prepara el desayuno y otro que lava”.

–El subsecretario del Interior los comparó con Colonia Dignidad.

–”Me ofende. Somos una familia. Y el que quiere salir, puede. Si lo hacemos más que nada los domingos es porque hay mucho que hacer el resto del tiempo”.

–¿Se siente dentro de la Iglesia Católica?

–”Creo es un poder mundano”, responde sin querer hacer más comentarios. Luego cuenta que desde pequeño quiso conocer a Jesús, pero que no fue una tarea sencilla. “Me he dado el permiso, así ‘sinvergüenzamente’, para hacer todo lo que me conduzca a eso, aunque algunas personas me lo reprochen. He estado en el cerro, muchos días en silencio, solo. He hecho oración de guata, hincado, caminando. Me he dado toda la libertad para experimentar un acercamiento”, dice.

En la comunidad hay presencia de cruces, cantos religiosos católicos, pero se ven -en esta visita- imágenes de la Virgen María.

Ya es la hora de almuerzo, hay 40 platos servidos con arroz y pollo asado y unas enormes fuentes de cerámica con ensalada de lechuga. Dicen que no son vegetarianos. “Comemos poca carne roja, excepto los niños y las embarazadas”, agregan. Los jóvenes comentan las elecciones en Francia.

Cada tres horas aproximadamente suena una campana que invita a las personas a orar bajo un árbol o en el comedor cuando es invierno. A pesar del frío, hoy lo hacen afuera. Son cerca de las cuatro de la tarde. Para calentarse, hacen una fogata. No es obligatorio ir –explican– y, de hecho, no todos asisten al llamado. “Otro tipo de ceremonias no hay, por si les interesa saber si hacemos vudúes o prendemos inciensos”, asegura Ismael Castillo, riendo.

Algunos llevan instrumentos, un violín, dos guitarras, tambores y panderetas. Comienzan rezando una versión libre del Padre Nuestro escrita por la argentina Paola Olcese, bastante más larga que el original. Continúan con salmos y oraciones de San Francisco de Asís, a quienes llaman simplemente “Francisco”. Rezan lento. En un momento, los rezos se transforman en cantos. Cantan algunas canciones típicas de parroquia: “El señor es mi pastor y nada me habrá de faltar”; otras más desconocidas. Comienzan a tocar una melodía celta y de pronto la ceremonia serena se transforma en una fiesta. Aplauden y bailan alrededor del fuego.

Entierro de Jocelyn: “FUE UNA TORPEZA”

Este domingo en la tarde no es como cualquiera. Decidieron no salir ni recibir visitas para poder hablar con tranquilidad con El Mercurio-Sábado. Pero no les es fácil referirse a la muerte de Jocelyn Rivas, es un tema delicado y el duelo aún está inconcluso.

La autopsia reveló que no hubo participación de terceros en su muerte. La fiscalía intenta ahora determinar si se le negó asistencia médica y hubo por la tanto homicidio por omisión. Lo que es claro es que la ley establece que la muerte de una persona no puede ser ocultada, que debe ser aclarada. Tanto por si hubiese sido causada por otros o no, como si hubiera alguna enfermedad de la cual tomar precauciones.

Roberto Stack afirma que Jocelyn estaba algo débil, que le sugirieron que fuera al médico. “Dos meses después de tener su guagua notamos que se cansaba más. Ella no quiso ir al médico. Se lo planteé delante de Nataniel (su pareja). Los últimos dos días estuvo inapetente, asi que le dije que fuéramos a un hospital. Ahora, no es que ella no caminara, sólo acusaba cansancio. Pero me dijo que ya iba a pasar”. Stack muestra una foto de Jocelyn dos días antes de morir. Aparece sonriente, con la guagua amarrada a la espalda. “Ella estaba así, no estaba agonizando. No sabemos de qué murió. Hasta ahora, los médicos tampoco”. Agrega que se está investigando si su muerte se debió a un mal congénito.

A Paola se le llenan los ojos de lágrimas cuando habla de Jocelyn. Cuenta que estaba con su pareja, Matías Carrión, en la cordillera, cuando la fueron a buscar para avisarle que su amiga del alma había muerto. Cuando llegó llevaban dos días velándola. Pasaron dos más antes de que la enterraran. “Lo que nació espontáneamente fue un recogimiento. Ya habían pasado las horas y era extraño llamar después de tantas horas. Se siguió el curso, asumiendo todas las consecuencias. No quisimos transformar su muerte en algo médico-legal, que le abrieran el cuerpo. Pero ahora, mira, éstas son las consecuencias”.

La argentina señala que no llamar a las autoridades fue una torpeza, que aprendieron de la experiencia y que en adelante tendrán más cuidado con la ley.

Paola viste de rosa, pulcra y elegante. Lleva aros de oro y en el cuello una cadena con una imagen de Jesús. Llegó a los 19 años desde Buenos Aires a vivir a Puerto Montt, buscando su destino. Hoy tiene 36 y dice haberlo encontrado. No lleva maquillaje, como todas las mujeres jóvenes aquí.

–Se publicó que ustedes practican sexo sin placer…

–”Si Dios regaló esa experiencia no creo que sea para una sola vez. Aquí las mujeres hablamos mucho de la actitud que hay que tener con el compañero. No tomamos ese encuentro para el placer propio, sino para expresarle amor al otro. Tocarlo, descubrir su cuerpo, pero por amor, no por el sexo en sí, que está tan deformado. Desde el amor se puede tener sensualidad y sexualidad. Aquí no hay machistas ni feministas. Todo es amor”.

–Dicen que Dios habla a través suyo…

–”No puedo negar que tengo una comunicación íntima con Dios, pero igual que cualquier otra persona que la busque de verdad. A cada uno de los que viven aquí, si tú les preguntas, te dirán que sienten a Dios en su corazón. Dios habla a través de la creación, del canto de los pájaros. Si yo tuviera un velo de monja esto sería aceptado. Pero la verdad es que el único enviado de Dios es el Señor, Jesucristo. El resto somos servidores, nada más.”

–¿Por qué la han sindicado como líder?

–”No pueden creer que exista una comunidad sin líder, sin financista. No conciben que nos ayudamos como familia, unos a otros. Si uno gana 500, aporta 500; si otro gana 5 mil, aporta 5 mil. No pueden entender que no haya un poder económico detrás. Quizás también me vieron como líder por mi personalidad, porque como soy argentina soy un poco distinta al resto aquí”.

“esto no es hermético”

Al día siguiente, el sol hace que los jardines de la parcela resplandezcan. Fernando Castillo está con un delantal verde manzana amasando en la cocina. Hoy son pocos. Muchos viajaron a Santiago a realizar distintas actividades. Por ejemplo, a visitar a Nataniel Requena (24) en la casa de sus padres, en Ñuñoa. Están preocupados por él. Perdió a su mujer y ahora está separado de su hija, aunque tiene la esperanza de recuperarla pronto. Según les dijo a sus amigos, una orden judicial le prohíbe entrar a la comunidad “porque podrían lavarle el cerebro” y su familia intenta que retome una vida que abandonó voluntariamente hace años.

Al igual que Marcela Yentzen, 48 años, historiadora. Cuesta imaginar las vueltas que la llevaron a retirarse del mundo para dedicarse a la oración. Militó en el Mapu; se casó y tuvo dos hijos; estudió en la Católica, hizo su maestría en literatura comparada en EE.UU; estudió comunicaciones en el ARCIS, donde ejerció como directora académica de doctorados y fue agregada cultural en Canadá. Pero dice que nada le dio tantas satisfacciones como la vida que lleva ahora.

El hijo de Marcela, Ismael Castillo, fue tentado a los 14 años para dejar el colegio y dedicarse al tenis. Pero no quiso. Estudió filosofía en la Chile. A los tres años se retiró para entrar a la comunidad, como varios jóvenes que viven aquí.

Cerca de ahí, su hermana, Elisa Castillo (16), pasea a su hijo Emanuel, de 10 meses.

–¿Qué sentiste por lo que dijeron tus abuelos –Fernando Castillo y Mónica Echeverría– a la prensa, sobre lo angustiados que están porque ustedes viven aquí?

–Fue una decepción. O lástima por ellos. Porque se preocupen tanto de la imagen.

Sus padres prefieren no referirse al tema.

Hoy, almorzamos lentejas. Otra vez habrá oraciones. Por la tarde, los niños practicarán en su coro. El tiempo transcurre lento. Algunos familiares entran a ver a los suyos. “Esto no está cerrado ni es hermético. Tampoco es que le vayamos a abrir el portón a cualquiera”, acota Paola Olcese.

–¿Cómo evaluan quién puede vivir acá?

–”Se ha dado en forma natural. Algunos han venido, se han quedado un mes y después se van. Pero aquí no se toma ni se fuma ni se consumen drogas. Eso da una pauta. Ellos mismos dicen: No quiero vivir aquí”.

Ya es la noche del segundo día. Suena un disco de música gregoriana mientras se sirve té y grandes bandejas de leche asada salen de los hornos de barro. Hay un ambiente tranquilo. “Tú puedes ver que acá somos todos sanos, que nos tratamos con cariño”, dice Joaquín Leiva (26). “Pero esto no fue así desde un principio. Cuando llegué, solía tener angustia. Uno vive con miedo respecto al futuro. Pero esas emociones no tienen lugar en mi vida actual. ¿Miedo de qué? Mañana haré lo mismo que hoy. No me sostengo por mí mismo: entre todos nos sostenemos. Ahora vivo en el presente. No tengo incertidumbres”.

Son las 9 de la noche. Marcela Yentzen se despide y cierra el porton. Afuera ya no hay periodistas. La comunidad espera que sea un indicio de que la tormenta está pasando. Pero el juicio sigue adelante. El de la justicia y el de la opinión pública también.

LAS CUENTAS DE LA COMUNIDAD

Marcela Yentzen explica como funciona la economía doméstica de la comunidad. Sacando cálculos rápidos llega a la conclusión de que entre todos gastan entre un millón y medio y “como mucho” dos millones de pesos al mes, entre arriendos, bencina, ropa, artículos de aseo y alimentos. “Tanto menos de lo que gastábamos en Santiago”, agrega. Los arriendos son muy baratos, explica, y las compras las hacen en la feria de Lo Valledor, al por mayor.

Yentzen asegura que gran parte de los ingresos del grupo provienen de la venta de pan, que reparten en Pirque -donde venden, por ejemplo, en la bomba de bencina- y a sus conocidos en Santiago. El resto, viene de la plata que gana Enrique Carrión, (54) director de un departamento en una empresa francesa instalada en Chile, y de su marido -Fernando Castillo Echeverría- que aún hace algunos trabajos como corredor de propiedades. También, de la jubilación que recibe una mujer que vive ahí y de las mesadas de algunos de los jóvenes de la comunidad.

Paola Olcese: “Roberto fue alguien que me comprendía”

“De chica yo decía que el sentido de la vida no podía ser estudiar, estudiar, estudiar y trabajar, trabajar, trabajar. Esa vida convencional, donde las cosas son programadas, donde no hay libertad. Conocí a Roberto (Stack) en Elqui, en un taller al que fui con una sicóloga, la mamá de uno de los niños que está aquí. Y me sentí afín a algo con él.

–¿Se enamoró?

–No. Yo estaba con el papá de mi hijo, pero nos estábamos separando, por eso había ido a la sicóloga. En Roberto encontré a alguien que me comprendía, una afinidad, que era el amor por el Señor. Me separé del papá de Sebastián. Pasaron uno o dos años hasta que nos hicimos pareja con Roberto. Conocí a sus hijos y otras personas con las que nos fuimos a vivir juntos, aquí en Santiago. Después nos fuimos a Huasco, ahí tuve a Nazaret y después nos vinimos de nuevo para acá. Cuando ella tenía 2 años nos separamos. Seguimos juntos, pero no como pareja. Y eso hasta el día de hoy.

–¿Fue a través de Roberto que se acercó al cristianismo?

–No, no lo tenía desarrollado como ahora. Ni él tampoco cuando lo conocí. Ahora se dio una forma, con las oraciones y todo.

–¿Ninguno viene del catolicismo?

Sé que algunos vienen de eso. Pero con el poder la Iglesia, no es la que dejó el Señor. Tampoco la agredo ni habló mal, simplemente no es parte de mi vida.

–¿Qué edad tiene Matías, su actual pareja?

–26. Pero él es muy maduro para su edad y yo parezco menor de lo que soy, entonces no parece tanto la diferencia.

–¿Qué piensan sus padres de su vida?

Viven en Argentina, pero les encanta, y los conocen a todos. Han venido. Quizás se vengan para acá.

–¿Por qué cree que hay reacciones de tanta preocupación de algunas familias, como la de Daniel Méndez?

–La de Daniel no más, porque ¿qué otra familia?

–La de Fernando Castillo.

–Básicamente ellos no estuvieron de acuerdo de que Elisa tuviera el bebé aquí, el miedo a que le pase algo. Pero no he leído qué dijo el papá de Fernando, supe que dijo que algo bueno… no sé. En estos días recordaba a Jesús, que no se defendió, pero él sabía cuál era la verdad.

–¿Usted atendió sus propios partos?

–Sí, yo misma, leyendo libros. Además Guacolda, la mamá de Nataniel, es matrona por si hay alguna complicación. Y bueno, cuando nace la guagua, ¡todos a cantar!

sábado 12 de mayo de 2007
http://diario.elmercurio.com/2007/05/12/el_sabado/reportajes/noticias/097C77CB-693E-44F6-B3D8-F272AE4B9D02.htm?id=097C77CB-693E-44F6-B3D8-F272AE4B9D02

Mensaje de monseñor Ignacio Ducasse:

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“Ojalá que esta Semana Santa se viva con mucho espíritu de reflexión y en familia. Los cristianos deben tratar de descubrir el sentido más profundo de la fe que cada uno tiene y de su pertenencia a la Iglesia; es un tiempo que hay que aprovechar para interiorizarnos más en lo que somos. Hay que descubrir cuál es el verdadero sentido de la muerte de Jesús por nosotros. Uno también puede vivir como un cristiano rescatado, como salvado y renovar las promesas bautismales, renovar la fe y los compromisos que tenemos como trabajadores, como padres, como hermanos y como estudiantes. Esas consecuencias vitales de los sacramentos deben expresarse en la vida diaria”.

“La gran muchedumbre que había venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén, tomó ramas de palmera y salió a su encuentro. Y se pusieron a gritar ¡Bendito es el que viene en el nombre del Señor!” (Juan 12:12-13)

Con el Domingo de Ramos, la Iglesia da inicio a la Semana Santa. Durante este día se conmemora la entrada de Jesús a Tierra Santa, montado en un borrico.

Esta es la primera vez que Jesús se proclama rey y se deja festejar como tal por los fieles, quienes cogieron ramas para alfombrar la vía por donde iba a pasar y la saludaban con ramas en las manos.

“Es un día que tiene la ambigüedad de la alegría de la entrada de Jesús y el rito de acogerlo como Mesías, pero al mismo tiempo Él va a cumplir la voluntad del Padre, va a morir. Esta contradicción enmarca el misterio de la muerte y resurrección del Señor, la salvación que no es acogida por toda la humanidad”, explicó Monseñor Ducasse, obispo de Valdivia, quien encabezará la celebración se la Semana Santa en la ciudad de los ríos.

La última cena

“Al final, cuando llegó la hora, él se reclinó a la mesa y los apóstoles con él. Y Jesús les dijo: En gran manera he deseado comer con ustedes esta pascua, antes que sufra; porque les digo: no volveré a comerla hasta que quede cumplida en el reino de Dios” (Lucas 22:14-16).

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El Jueves Santo es el día en que se recuerda la primera misa de la historia cristiana. Jesús, al pedir a sus discípulos que repitan la última cena entre los demás creyentes, impone el sacerdocio y la eucaristía.

El obispo explica que “estos dos sacramentos está unidos en la caridad. En el Evangelio, el lavado de pies que realiza Jesús está en función del nuevo mandamiento que impone el Salvador: ‘Ámense unos a otros como yo los he amado'”.

Es por esto que la mañana del Jueves, todos los sacerdotes se reúnen en la Iglesia Catedral para celebrar la Misa Crismal y renovar sus promesas sacerdotales.

Muere el Salvador

“Era ya la hora tercera y lo clavaron en el madero. Y la inscripción del cargo sobre él estaba escrita encima: ‘El rey de los Judíos'(…) Y a la hora novena, Jesús clamó con voz fuerte ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Marcos 15:25-26 y 34).
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El Viernes Santo se recuerda el camino que Jesús tuvo que recorrer llevando sobre sus hombros el madero en el cual iba a ser crucificado, su muerte en la cruz y su sepultura.

La gran celebración de este día es el Vía Crucis, una peregrinación donde los fieles recorren los distintos puntos por los cuales pasó Jesús en su senda hacia su muerte. “El Vía Crucis tiene un inicio muy antiguo; prácticamente en los primeros cuatro siglos. Es una ceremonia de la cual participa mucha gente y que tiene una sensibilidad muy especial”, comentó la autoridad religiosa.

La espera junto a María

“Junto al madero de tormento de Jesús, pues, estaba de pie su madre (…) Entonces Jesús, al ver al discípulo a quien él amaba de pie allí cerca, dijo a su madre:’Mujer, ¡ahí está tu hijo!’. Entonces dijo al discípulo: ‘¡Ahí está tu madre!'” (Juan 19:25-27)

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El Sábado Santo, la Iglesia Católica recuerda a Jesús en el sepulcro. Los cristianos evocan la soledad de la Madre de Jesús: su duelo. Por tal motivo, es un día de silencio, reflexión y oración.

“La Virgen es la mujer que aviva la esperanza de la Iglesia en la Resurrección. Es la única imagen que no se tapa en el templo y muchas veces es acompañada por el cirio, que es símbolo de la esperanza”, dijo el obispo.

Por la noche, la Comunidad Cristiana se reúne para celebrar la Vigilia Pascual, que representa la esperanza de los cristianos que vigilan la venida del Señor: del cumplimiento del nuevo y definitivo paso con Él.

Renacimiento de Cristo
1145218104_f.jpg“María Magdalena y la otra María vinieron a ver el sepulcro. Y ¡atención!, había ocurrido un gran terremoto, porque el ángel de Dios había descendido del cielo (…) ‘No teman, porque sé que buscan a Jesús, que fue clavado en un madero. No está aquí, porque ha sido levantado'” (Mateo 28:1-3 y 5-6).

El Domingo de Resurrección se celebra el momento más importante del calendario litúrgico: la Pascua.

Monseñor Ducasse indicó que “la Iglesia nace con la Resurrección del Señor, los cristianos somos incorporados en el bautismo del misterio de la muerte y resurrección y de ahí en adelante, tenemos la posibilidad de renovar el bautismo y las exigencias que tiene el sacramento para nosotros”.

Con el Domingo de Resurrección comienza la cincuentena pascual, donde se recuerda el tiempo que Jesús permaneció con los apóstoles antes de subir a los cielos.

Estudio sobre la relación entre la evolución demográfica y el crecimiento económico presentado en Berlín muestra la importancia a largo plazo de la política familiar.treestandard2.gif

Una política familiar que contemple las necesidades de las familias modernas sería un factor positivo para aumentar el crecimiento económico. Así lo demostró un análisis realizado por la Asociación Alemana de la Industria (BDI) y el Instituto de Economía alemán (IW) por encargo del ministerio de Familia.

La tasa de natalidad actual en Alemania es del 1,3 hijos por mujer. Según los cálculos de los expertos, la tendencia actual se podría invertir y, mientras sobre la base demográfica actual la tasa de natalidad podría retroceder hasta el 0,7 en 2030, con una política orientada a la familia la situación podría mejorar en el 2050 y alcanzaría incluso un 1,7.

Ursula von der Leyen, ministra de Familia.Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: Ursula von der Leyen, ministra de Familia.Según la ministra de Familia Ursula Von der Leyen, con una política adecuada éste sería un objetivo realista. “El análisis documenta que una política familiar adecuada contribuiría a contrarrestar el efecto de freno que la situación demográfica provoca para el bienestar y el crecimiento”, añadió la ministra.

Mayor integración de la mujer

Como factores fundamentales para ello, durante la presentación del estudio se mencionaron por ejemplo, el apoyo pecuniario a los padres, periodos de aprendizaje más cortos, una mejor oferta de centros educativos y jardines de infancia, y una mayor integración de la mujer en el mercado laboral.

En este último punto, Von der Leyen calificó la situación de Alemania como “nada mala”. Según un estudio publicado por la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo, es el sexto país del mundo donde la mujer está mejor integrada en el mundo laboral. Sin embargo, en el caso madres trabajadoras cae hasta la 16ª posición.

La ministra insistió en este tema mostrando sus intenciones de mejorar la compatibilidad de la vida familiar y profesional para las mujeres. Según Michael Hüthers, director del IW, esto aumentaría los ingresos fiscales del estado y haría disminuir las contribuciones para prestaciones sociales aumentando el número de contribuyentes.

Soluciones empresariales para la familia

Entre las soluciones, el presidente de la BDI, Jürgen Thumann, comentó además la importancia de una política empresarial adecuada. Así, las grandes empresas deberían adoptar medidas y programas para atender a los niños de los empleados, además de mayor flexibilidad horaria y contemplar la posibilidad del trabajo a media jornada o desde casa.

Los resultados muestran que un país que fomenta la natalidad necesita de los esfuerzos de la economía y las empresas. Von der Leyen apuntó como ejemplo una red de 350 empresas que forman parte de un programa para compaginar la vida profesional y la familia. Iniciativas como esta podrían así invertir la evolución demográfica y económica del país.

circuitos10_iglesia.jpgCuántos lectores quisieran la tranquilidad del domingo con que leen este diario para el resto de la semana. La palabra “domingo”, del latín “dominicus”, “dominica dies”, significa “día del Señor”, el día en que Jesucristo resucitó, principal misterio de nuestra fe cristiana.

En su bimilenaria historia, la Iglesia jamás ha dejado de celebrar este día como día de fiesta semanal. La Eucaristía ha sido su centro. Con el correr del tiempo el domingo empezó a celebrarse desde las vísperas, el sábado por la tarde.

A partir del siglo IV se fue añadiendo además el aspecto del descanso laboral, inédito hasta entonces.

La doctrina del Concilio Vaticano II (1962-1965) señala que el domingo es la fiesta primordial que se presenta a la religiosidad de todos los fieles para celebrarla con alegría y como liberación del trabajo (Constitución sobre la Liturgia, n. 106).

El Código de Derecho Canónico (c. 1247) determina que en el domingo los fieles “se abstendrán de aquellos trabajos y actividades que impidan el culto a Dios o disfrutar del debido descanso de la mente y del cuerpo”. Hay mucha bondad en este criterio.

En tanto, la enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica señala que el domingo contribuye a que todos puedan disfrutar del descanso, de la vida familiar, social, cultural y religiosa, no olvidando las obras de la caridad fraterna, como visitar a los enfermos, a los encarcelados, a las personas solas.

El Siervo de Dios Juan Pablo II en 1998 nos regaló una Carta Apostólica titulada “Dies Domini” (El día del Señor). Además de la rica espiritualidad y teología que contiene, señala el desplazamiento cultural que significa hablar hoy de “week end” o “fin de semana”, con todos sus elementos positivos, pero también negativos. Viví diez años en Roma y me emocionaba el coloquial saludo “salve” y los deseos de todos, el día viernes o sábado de “una buona domenica” (un buen domingo).

¿Es imposición de la cultura cristiana el establecimiento de un día de descanso, por casi dos milenios? Creo que no. Pero para los creyentes debiera ser un punto de central discernimiento acerca de lo que hace con su existencia y con la de los demás. Y para toda persona humana, el domingo es un dato de su constitución limitada que necesita del descanso semanal, pero también de su estructura religiosa, social o familiar y de su carácter lúdico.

¿Significa esto que en el domingo se debe abstener de todo trabajo? De ningún modo. ¿Qué pasaría por ejemplo con la atención a los enfermos en los hospitales, clínicas y postas? ¿Qué sucedería si servicios como las panaderías o los transportes públicos y las bencineras cesaran en sus trabajos? ¿Qué pasaría si no funcionaran los cines o no hubiese partidos de fútbol? También en domingo necesitamos servicios de informaciones en radio, diarios y televisión.

Para la vida contemporánea son necesarios hoy en día los servicios y los lugares de esparcimiento; es necesario que ellos sirvan a la estructura fundamental del ser humano, a sus necesidades naturales y que permitan compartir en familia. Para ello nuestra cultura ha acuñado el término “estar en turno”, pero manteniendo el domingo como día saludable para el descanso y en el caso de los creyentes también para religarse con su origen: Dios.

En mayo de 2003, Mons. Manuel Camilo Vial, Obispo Secretario General de la Conferencia Episcopal, en nombre del Episcopado, consideraba “urgente para el país que se legisle para defender el domingo como día de descanso, permitiendo aquellas tareas cuyo funcionamiento es necesario, mediante turnos indispensables, para el bien de la sociedad”.

No todo en nuestra sociedad puede estar basado en las relaciones económicas. El ser humano es más que su capacidad de hacer negocios. Lo económico no puede subyugar el anhelo profundo de la persona humana de descansar, de estar consigo misma, de relacionarse con su familia y con el Señor. La experiencia de los países económicamente más desarrollados muestra que es absolutamente humano —justo y necesario— guardar un tiempo privilegiado para cultivar la vida familiar, el encuentro gratuito con otros y el ocio como contraparte del negocio o trabajo del resto de la semana. Para la estructura fundamental de la persona humana, el domingo es un regalo y un derecho.

† Cristián Contreras Villarroel
Obispo Auxiliar de Santiago

 El Mercurio, 29 de Mayo de 2006.

descanso.jpgCon el propósito de iluminar desde el Evangelio el tiempo de descanso de esta época de verano, hemos querido en estas páginas adentrarnos en una visión cristiana del reposo, y entregar algunas pistas para evaluar nuestro habitual descanso y hacerlo más conforme a la voluntad del Señor.

Sin duda, reflexionar acerca de las vacaciones, y en particular del necesario descanso, nos lleva necesariamente a pensar en la rutina laboral ordinaria, y en la calidad de vida que lo cotidiano nos permite; de las cosas que nos oprimen cada día y de la posibilidad de religarnos con nuestro origen: Dios, la familia, las amistades.

Los artículos seleccionados para esta edición, algunos escritos en contextos europeos tal vez ajenos a nuestro modo de “ocuparnos” y “desocuparnos”, enumeran y describen varias de nuestras costumbres, por cierto no todas auténticamente humanizantes.

La posibilidad de vacaciones, que ya en sí es un regalo y un privilegio, puede llegar a ser una experiencia agotadora si no la asumimos como el necesario reposo que nos pone frente a nosotros mismos, con metas y propósitos para la vida. Es un tiempo para “ser”, para ir al fondo de lo que estamos siendo y lo que queremos lograr. Pero, ante todo, es una oportunidad preciosa para el discípulo, de recrearse en la palabra de Jesucristo y la liturgia de la Iglesia que son manantiales de Vida. La gratuidad misma.

Cuántas veces hemos escuchado a matrimonios que relatan maravillados aquellas vacaciones en que la atención a sus hijos pequeños no les daba respiro. Es que no cualquier descanso repone las energías. Y no todo reposo es verdadero descanso. La meditación serena, una buena lectura, compartir música y cantos, revisar una vez más los álbumes fotográficos, la conversación amable, el encuentro fraterno, los paseos familiares, ver sonreír a los niños, jugar en común (familia que reza y juega unida, permanece unida), son algunos caminos disponibles. Y el Señor Sacramentado nos invita, en cada templo y santuario a lo largo de nuestra geografía, a ponernos en su presencia para que el descanso sea verdaderamente tal: “nos hiciste, oh Dios, para ti y nuestro corazón no tendrá paz hasta que no repose en ti” (San Agustín).

† Cristián Contreras Villarroel
Obispo Auxiliar y Vicario General de Santiago
Secretario General de la CECH