Calentamiento Global


Estilos de vida que respeten creación para proteger el medioambiente, propone el Papa

VATICANO, 26 Abr. 07 / 10:25 am (ACI).- En un mensaje enviado a los participantes de un seminario sobre cambios climáticos y desarrollo, el Papa Benedicto XVI pidió incentivar estilos de vida que respeten la creación como un medio eficaz para proteger el medioambiente.

En el telegrama, firmado por el Secretario de Estado Vaticano, el Santo Padre pidió “incentivar la búsqueda y promoción de estilos de vida, y modelos de producción y consumo, que respeten todo lo creado” y al mismo tiempo respeten “las reales exigencias del progreso sostenible de los pueblos, teniendo en cuenta el destino universal de los bienes, como viene repetidamente subrayado por la Doctrina Social de la Iglesia”.

Asimismo, saludó la realización de un seminario que profundice “problemáticas de vital importancia ambiental, ética, económica, social y política que tienen repercusiones sobre todo en los sectores más débiles de la sociedad”.

El seminario internacional “Cambios climáticos y Desarrollo” se desarrolla hoy y mañana en el Vaticano, organizado por el Pontificio Consejo Justicia y Paz. Tiene la finalidad de encontrar, de forma equilibrada y veraz, una síntesis entre la salvaguardia del ambiente y las exigencias del desarrollo, y ha reunido 80 estudiosos y expertos procedentes de 20 países.
Al inaugurar el seminario, el Presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, Cardenal Renato Martino, ha deseado que “en un clima de serenidad y compostura, esta reunión favorezca un intercambio fructuoso de experiencias, un diálogo profundo y una búsqueda desinteresada”.

Conseguir que la temperatura media del planeta no se eleve más de dos grados tendría un coste de sólo el 0,6 por ciento del PIB mundial previsto para 2030 según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, en inglés, órgano creado por la ONU), informó hoy la agencia de noticias Kyodo.

“Hay un importante potencial económico para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero en todos los sectores durante las próximas décadas, e incluso para reducirlas por debajo de los niveles actuales”, explica el borrador final del informe del III Grupo de Trabajo del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático.

El texto pide la aplicación de medidas contundentes en un corto plazo para que se pueda revertir la tendencia del actual calentamiento del planeta por la acción humana.

El grupo de trabajo planea hacer público un informe final de conclusiones en el mes de mayo.

“Las medidas que se tomen para paliar el calentamiento del planeta durante los próximos 30 años determinarán hasta qué punto aumentará la temperatura media del globo y las consecuencias medioambientales de este incremento”, se indica en el informe, según Kyodo.

El grupo de expertos calcula que las emisiones de CO2 generadas por la acción humana crecerán entre un 40 y un 110 por cien en 2030, especialmente debido al aumento de la producción en los países en desarrollo.

Según el informe, el costo de evitar que la temperatura del planeta aumente hasta tres grados de media con respecto a la revolución industrial del siglo XIX, incluyendo el aumento de un 0,7 por ciento que ya se ha registrado, sería equivalente al 0,6 por ciento del PIB mundial estimado para 2030.

Por tanto, con menos del 0,1 por ciento de media anual del PIB agregado de todas las economías del mundo se impediría que la temperatura subiese dos grados más.

El IPCC fue creado en 1988 por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) con el fin de evaluar toda la información disponible sobre el cambio climático para, posteriormente, elaborar informes que ayuden entender mejor las causas y a tomar las medidas que sean necesarias.

EFE

2006120551sequia_t.jpgUna considerable disminución de las precipitaciones, es una de las consecuencias que podría traer a largo plazo en nuestra zona el calentamiento global del planeta. Así lo advierte el climatólogo de la Universidad de Chile, Humberto Fuenzalida, quien expresó que “las precipitaciones en el centro-sur del país disminuirán entre un 20 y un 30 por ciento, lo que traerá consigo el aumento de los caudales de ríos a raíz del derretimiento de las nieves, pero eso será sólo por un tiempo, ya que una vez que se normalice, los caudales disminuirán”.

Los glaciares llegan a contribuir entre un 60 y 70 por ciento con el agua que fluye por los ríos, por lo que si llegan a desaparecer, tendrá grandes repercusiones. En el futuro esto pueda agudizarse y acarrear un fuerte estrés por los recursos hídricos.

Al respecto, el glaciólogo del Cecs (Centro de Estudios Científicos), Andrés Rivera, reconoce que en el último tiempo “en la región de Los Lagos se manifestó un descenso en las precipitaciones”.

Dicho fenómeno se advierte en el informe sobre el cambio climático global realizado por el panel intergubernamental (IPCC), representado por todos los países que envían y proponen científicos de primera línea.

Lo que plantea el documento es que existen regiones que están experimentando transformaciones muy por encima del promedio del cambio global, como el ártico, el ártico canadiense, el siberiano y la península antártica. “Lo hemos constatado gracias a la reciente investigación realizada allá, donde se produjeron colapsos de plataformas de hielos flotantes y aceleración de glaciares que alimentaban estas plataformas”, señaló el glaciólogo.

Los glaciares deben ser considerados como reservas estratégicas de agua existentes en la cordillera, las que debido al calentamiento atmosférico y descenso de las precipitaciones tenderán a desaparecer, lo que traerá como consecuencia problemas con los caudales de los ríos alimentados por el derretimiento de los glaciares.

Es importante destacar que casi el 70 por ciento del agua dulce existente en el planeta está situada en los glaciares, por lo que habrán repercusiones frente a la agricultura y los sectores económicos que dependen del agua como único recurso, explicó el especialista.

El último informe del panel de Naciones Unidas incluye, por primera vez, modelos climáticos que toman en cuenta otros dos mecanismos de 
retroalimentación ecológica que aceleran el calentamiento global: la capacidad de los océanos y de la tierra para absorber el dióxido de carbono. “Los océanos, los suelos y los árboles absorben la mitad del dióxido de carbono que la actividad humana libera hacia la atmósfera. Con el cambio climático lo harán de peor en peor, de modo que nuestras emisiones humanas de dióxido de carbono permanecerán en la atmósfera”, dijo Corinne Le Quéré, una de las redactoras del informe y experta en el ciclo del carbono en la Universidad de East Anglia, Gran Bretaña. Mientras el mundo se calienta, los océanos tienen menos capacidad para disolver el dióxido de carbono. Océanos más cálidos producen también un efecto adverso en la absorción de carbono por parte del fitoplancton marino, los organismos que yacen en la base de la cadena alimenticia acuática.

A medida que prosigue el calentamiento, los científicos temen que el fitoplancton comience a desaparecer, creando así un ciclo de retroalimentación positiva en el cual océanos más cálidos liberen más carbono, lo que a su vez conducirá a más calentamiento. Al mismo 
tiempo, el dióxido de carbono, que actualmente fertiliza a los suelos y favorece el crecimiento de los bosques y otras plantas, alcanzará un 
punto de saturación, por lo que la capacidad de la tierra para absorber dióxido de carbono se estancará. Con las temperaturas subiendo 
todavía más, muchas plantas serán afectadas por condiciones de sequía y los microbios del suelo empezarán a descomponer más rápido la 
materia orgánica de las plantas muertas, lo que significará que grandes extensiones de tierra comenzarán a emitir dióxido de carbono, en lugar  de actuar como un sumidero general para el gas.

Los indicios de que los suelos comenzaban a ser parte del problema del calentamiento global surgieron en 2005, cuando investigadores 
descubrieron que una vasta extensión de Siberia occidental estaba experimentando un deshielo sin precedentes. La región, el mayor pantano 
de turba del mundo y que cubre un área del tamaño de Francia y Alemania juntas, había comenzado a fundirse por primera vez desde que se formó hace 11 mil años, al final de la última era glacial. El equipo, de las universidades de Tomsk State y Oxford, cree que el páramo de un millón de kilómetros cuadrados podría empezar a liberar miles de millones de toneladas de metano encerradas en sus suelos. El metano es un 
gas invernadero 20 veces más potente que el dióxido de carbono. El equipo estableció que, incluso si el metano se escurriera lentamente del  páramo durante los próximos 100 años, añadiría a la atmósfera 700 millones de toneladas de carbono por año, prácticamente lo mismo que se 
libera anualmente desde las tierras húmedas y la agricultura del mundo. Ello duplicaría los niveles atmosféricos de gas, llevando a un aumento 
de entre el 10 y el 25% en el calentamiento global.

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El año pasado, Meter Cox, climatólogo de la Universidad de Exeter, Gran Bretaña, encontró un mecanismo similar de retroalimentación y 
advirtió que temperaturas más cálidas podrían obligar a los suelos del mundo a liberar sus existencias de carbono a la atmósfera, empujando potencialmente un alza en las temperaturas de 1,5 grados más. Propuso como una posible solución que se pague a los países pobres para  que no talen sus selvas. Recientemente, Jim Hansen, director del Goddard Institute for Space Studies de la NASA y uno de los primeros  científicos que advirtió sobre el cambio climático en 1988, dijo que las emisiones de gases invernadero estaban empezando a generar peligrosas retroalimentaciones positivas. “Antes, estos mecanismos de retroalimentación no eran bien conocidos y sólo hace poco han comenzado ser tomados en cuenta”, dijo la doctora Le Quéré. “Es muy probable que encontremos más de estas retroalimentaciones, porque ahora las estamos buscando. Por el momento, no estamos viendo sus efectos con demasiada fuerza, pero se convertirán en una parte destacada del cuadro”.

pe-mod-littlegirl2wm_cl.jpgNos sumamos a los que están preocupados por el calentamiento global, que según los expertos se notará demasiado dentro de un par de generaciones, porque la Tierra deberá soportar varios grados más como temperatura promedio. Y tras conocerse las conclusiones del Grupo Intergubernamental, que señalan que habrá entre dos y 4,5 grados más de aquí a finales de siglo han llegado las reacciones. Hay una que nos parece increíble. Es la del American Enterprise Institute (AEI), financiado por petroleras, que ha ofrecido 10 mil dólares a los científicos para que desmientan que nuestro querido planeta se encuentra tan amenazado.

 Playas en peligro

Como era de esperar, por todas partes han aparecido advertencias en relación a lo que podría pasar si el ser humano no se preocupa por su medio. Los brasileños han dicho que al menos 18 playas del estado de San Pablo podrían desaparecer en los próximos años a onsecuencias de la creciente erosión y la ocupación desordenada de los bordes costeros, amén de que han sacado mucha arena para construir carreteras.

Justo ellos que son famosos por sus prayas, como les dicen en portugués. El día que se diga que la chica de Ipanema se va para la casa porque no tienen donde bañarse sí que va a estar grave la cosa.

 Póngase bloqueador

La mayoría de los valdivianos parecemos tallarines sin salsa cuando nos sacamos la parka y los bototos para meternos un ratito al agua, en nuestros breves veranos. Con tanta nube es difícil permanecer con un bronceado pasable más allá de abril, así que hay que tener muy cuidado antes de exponerse a los rayos solares. Los bronceadores o bloqueadores deben ser declarados artículos de primera necesidad y su entrega ya está para ser incluida en el Auge, es decir, gratuitamente. Hay que cuidar el pellejo, por mucho que creamos que nunca nos va a pasar nada.

El informe del panel de expertos patrocinado por la ONU reveló que los océanos, suelos y árboles empeorarán en su capacidad de absorber el dióxido de carbono a medida que las nue253569jo.jpgtemperaturas aumenten. El calentamiento global es peor de lo que pensábamos.

Los pronósticos de los científicos internacionales de que el calentamiento global llevará a un aumento en las temperaturas más agudo de lo que previamente se pensó, fueron recibidos con lamentos el 2 de febrero. ¿Pero cuál es el factor principal que determinó sus sombrías conclusiones? Variaciones dramáticas en la manera en que los ecosistemas absorben el dióxido de carbono harán que los océanos y vastas extensiones de tierra fallen en su capacidad de extraer los gases con efecto invernadero, permitiéndoles concentrarse en la atmósfera y provocar mayor calentamiento. El fenómeno es conocido como una retroalimentación positiva: cuando el calentamiento global impulsa cambios en los ecosistemas, los que causan por sí mismos más calentamiento. La advertencia se formuló mediante un importante informe sobre cambio climático publicado el viernes, el que sugiere que las temperaturas promedio podrían aumentar más de lo esperado: hasta 6,4 grados Celsius hacia 2100, a menos que las emisiones de gases invernadero sean controladas.

El informe, emitido por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas, elevó sus predicciones del año 2001, según las cuales las temperaturas subirían a lo más en 5,8 grados, debido a que en ese tiempo los mecanismos de la retroalimentación eran desconocidos o pobremente entendidos. El último informe establece que el aumento pronosticado en la temperatura para el año 2100 fue estimado al alza porque “la mayor gama de modelos ahora disponibles sugiere retroalimentaciones más fuertes en los ciclos clima-carbono”.

Los pronósticos anteriores sobre el cambio climático se calculaban sobre todo mediante la anticipación de los niveles de dióxido de carbono y otros gases invernadero en la atmósfera. Los gases permiten que la radiación del sol caliente el planeta, pero impiden que sea irradiada de vuelta desde la superficie, formando una virtual frazada alrededor del globo. Pero los científicos han revelado sostenidamente mecanismos de retroalimentación ecológica, impulsados por el cambio climático, que complican el resultado final. En algunos casos, el calentamiento global genera retroalimentaciones que sirven para enfriar al planeta, pero en otros casos exacerban el calentamiento. Uno de los primeros mecanismos de retroalimentación en ser identificados fue el derretimiento de las capas de hielo terrestres y del hielo marítimo. Las vastas capas de brillante hielo blanco reflejan casi el 80% de la luz solar que cae sobre ellas. Pero a medida que se derriten dejan expuestas aguas oscuras o suelos que absorben la luz solar, se calientan y producen aún más derretimiento.

im_gr_norte_chile01.jpgLos pueblos del norte de Chile convertidos en desierto y los torrentosos ríos del sur en transformados hilitos de agua, junto con la posible  aparición de nuevas enfermedades, son las amenazas del calentamiento global en nuestro país.

Alterarse porque la temperatura del planeta subirá entre 1,8 y 4º C, en los próximos 100 años, puede sonar exagerado. Pero no lo es tanto si se considera que la temperatura de la Tierra no ha variado más de un grado en los últimos diez mil años, y menos si se analizan las desastrosas consecuencias para el ser humano de estos grados de más. “Si una persona cambia su temperatura le pasan cosas, se enferma. Es lo mismo con la tierra”, ejemplifica Rodrigo Pizarro, director ejecutivo de la Fundación Terram.

Después del informe que la ONU, quizás muchos se imaginaron caminando en traje de baño por las calles, portando un quitasol y una botella de agua helada para soportar el calor. Pero Pizarro aclara que el fenómeno no se sentirá de esa manera: “No es que vamos a tener 33 grados en vez de 28 en el verano. Es el promedio el que subirá. En algunas partes aumentará y en otras disminuirá. Pero aunque no sintamos calor, sentiremos el efecto del cambio climático”.

Para Chile, las mayores amenazas son el avance del desierto y el derretimiento de los glaciares. “Lo que se predice es que va a haber un traslado del régimen de clima de Chile hacia el sur. Lo que hoy día es el clima del norte se va a pasar al centro y lo que es el centro se pasa al sur”, explica el presidente del Instituto de Ecología Política (IEP), Manuel Baquedano. “Donde hay desierto habrán sequías, donde hay lluvias habrá mas lluvias, lo que traerá cambios en el ecosistema y en la agricultura”, agrega Pizarro.

¿Qué significa esto? Que el norte quedará convertido en desierto y desaparecerán los glaciares en el extremo austral. Esto último podría dejarnos sin agua para beber o para regar los cultivos, con las obvias consecuencias para nuestra supervivencia. “Los glaciares sostienen la nieve y la sueltan de a poco. Eso es lo que permite que haya muchos ríos en Chile. Si se derriten los glaciares se va a producir una merma importante de los recursos hídricos”, explica Baquedano. “No por nada se dice que el agua va a ser la causa de las guerras en el futuro”, agrega.

Problemas como el aumento del nivel del mar, que produciría tormentas, inundaciones y la desaparición de muchas islas e incluso países costeros, como Bangladesh, también podrían verse replicados en nuestro país. “En el caso chileno, el derretimiento de los hielos de la Antártica significa un cambio en la parte de la costa en zonas como Chiloé, donde se verían afectadas por un impacto aún no determinado”, señala Baquedano.

Los trastornos del calentamiento global, además, no se presentarán como fenómenos aislados. “El alza de la temperatura global produce sequías en grandes extensiones, que afectan lugares donde hoy día se están cultivando productos. Si nosotros insistimos en no darle un valor agregado a las cosas, vamos a tener repercusiones en el país”, advierte el responsable del IEP, lo que obligaría a cambiar el modelo exportador de materias primas en el que se ha sustentado la economía chilena. Todo ello, sin contar la amenaza de enfermedades hasta ahora desconocidas en el país, pero que podrían adaptarse a las nuevas condiciones del clima.

Pizarro, sin embargo, ofrece una luz de esperanza frente al lapidario pronóstico: “Las predicciones que se hicieron dependen del comportamiento humano, por lo que si cambia la conducta, puede cambiar el diagnóstico”.

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