Una pregunta nace de inmediato, “Jóvenes pololos, ¿cómo acompañarlos?.

Las respuestas aunque diversas se pueden ir desprendiendo de apoco, y la primera reflexión es que en el centro de este vinculo esta el camino de aprendizaje y amor, esencial para formar parejas con sólidos valores cristianos.

Aprender a amar en la adolescencia es un desafío complejo para los jóvenes. Pensando en ellos, y en la necesidad de acompañarlos en este proceso, es decir; es positivo para los papás ver a sus hijos que, desde el pololeo, se desarrollan por vias del afecto hacia el con quien ¿quizas?, terminaran formando una familia.
Es así como podemos facilitar el camino de las parejas juveniles por tres canales:

1) El primer bloque lo componen aspectos específicos del pololeo como el diálogo y la comunicación, la diferencia entre hombre y mujer, el significado del amor, el respeto por el otro, afectividad y sexualidad, entre otros.

2) La segunda área de trabajo son los temas de auto educación como la madurez, el aprender a crecer de a dos y la idea de proyecto de vida.

3) Un tercer punto son los temas de orden religioso como el crecer en la fe y la presencia de Dios en la pareja.

Algunos considerando sobre el pololeo juvenil.El amor maduro consiste en una donación que parte del interior de la persona. El amor debe surgir de adentro hacia fuera. Cuando yo, a ese tú del que estoy enamorado lo tengo más en mí, lo quiero tanto que ya es parte de lo que soy. Este amor es un sentimiento armónico, que va del todo, al todo.

Compartiendo distintas visiones

Este proceso tenemos que verlo como una oportunidad para transmitir el modo de amar de Jesús, que es algo que no surge naturalmente en la persona (…) Es un amor que exige esforzarse y donde no se ve a simple vista la plenitud.

La frase de Rilke nos sirve para graficar una de las razones fundamentales para acompañar el pololeo. “La tarea más difícil del caminar del hombre es hacer pareja, el amar, porque habitualmente son dos desórdenes que se juntan, y, ¿cómo puede salir algo bueno de dos casos?”, lo que nos invita a los pololos a preguntarse si son realmente la persona que el otro necesita para ser feliz.

Espero sus comentarios.

Saludos cordiales

Leo…

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