Mensaje de monseñor Ignacio Ducasse:

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“Ojalá que esta Semana Santa se viva con mucho espíritu de reflexión y en familia. Los cristianos deben tratar de descubrir el sentido más profundo de la fe que cada uno tiene y de su pertenencia a la Iglesia; es un tiempo que hay que aprovechar para interiorizarnos más en lo que somos. Hay que descubrir cuál es el verdadero sentido de la muerte de Jesús por nosotros. Uno también puede vivir como un cristiano rescatado, como salvado y renovar las promesas bautismales, renovar la fe y los compromisos que tenemos como trabajadores, como padres, como hermanos y como estudiantes. Esas consecuencias vitales de los sacramentos deben expresarse en la vida diaria”.

“La gran muchedumbre que había venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén, tomó ramas de palmera y salió a su encuentro. Y se pusieron a gritar ¡Bendito es el que viene en el nombre del Señor!” (Juan 12:12-13)

Con el Domingo de Ramos, la Iglesia da inicio a la Semana Santa. Durante este día se conmemora la entrada de Jesús a Tierra Santa, montado en un borrico.

Esta es la primera vez que Jesús se proclama rey y se deja festejar como tal por los fieles, quienes cogieron ramas para alfombrar la vía por donde iba a pasar y la saludaban con ramas en las manos.

“Es un día que tiene la ambigüedad de la alegría de la entrada de Jesús y el rito de acogerlo como Mesías, pero al mismo tiempo Él va a cumplir la voluntad del Padre, va a morir. Esta contradicción enmarca el misterio de la muerte y resurrección del Señor, la salvación que no es acogida por toda la humanidad”, explicó Monseñor Ducasse, obispo de Valdivia, quien encabezará la celebración se la Semana Santa en la ciudad de los ríos.

La última cena

“Al final, cuando llegó la hora, él se reclinó a la mesa y los apóstoles con él. Y Jesús les dijo: En gran manera he deseado comer con ustedes esta pascua, antes que sufra; porque les digo: no volveré a comerla hasta que quede cumplida en el reino de Dios” (Lucas 22:14-16).

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El Jueves Santo es el día en que se recuerda la primera misa de la historia cristiana. Jesús, al pedir a sus discípulos que repitan la última cena entre los demás creyentes, impone el sacerdocio y la eucaristía.

El obispo explica que “estos dos sacramentos está unidos en la caridad. En el Evangelio, el lavado de pies que realiza Jesús está en función del nuevo mandamiento que impone el Salvador: ‘Ámense unos a otros como yo los he amado'”.

Es por esto que la mañana del Jueves, todos los sacerdotes se reúnen en la Iglesia Catedral para celebrar la Misa Crismal y renovar sus promesas sacerdotales.

Muere el Salvador

“Era ya la hora tercera y lo clavaron en el madero. Y la inscripción del cargo sobre él estaba escrita encima: ‘El rey de los Judíos'(…) Y a la hora novena, Jesús clamó con voz fuerte ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Marcos 15:25-26 y 34).
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El Viernes Santo se recuerda el camino que Jesús tuvo que recorrer llevando sobre sus hombros el madero en el cual iba a ser crucificado, su muerte en la cruz y su sepultura.

La gran celebración de este día es el Vía Crucis, una peregrinación donde los fieles recorren los distintos puntos por los cuales pasó Jesús en su senda hacia su muerte. “El Vía Crucis tiene un inicio muy antiguo; prácticamente en los primeros cuatro siglos. Es una ceremonia de la cual participa mucha gente y que tiene una sensibilidad muy especial”, comentó la autoridad religiosa.

La espera junto a María

“Junto al madero de tormento de Jesús, pues, estaba de pie su madre (…) Entonces Jesús, al ver al discípulo a quien él amaba de pie allí cerca, dijo a su madre:’Mujer, ¡ahí está tu hijo!’. Entonces dijo al discípulo: ‘¡Ahí está tu madre!'” (Juan 19:25-27)

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El Sábado Santo, la Iglesia Católica recuerda a Jesús en el sepulcro. Los cristianos evocan la soledad de la Madre de Jesús: su duelo. Por tal motivo, es un día de silencio, reflexión y oración.

“La Virgen es la mujer que aviva la esperanza de la Iglesia en la Resurrección. Es la única imagen que no se tapa en el templo y muchas veces es acompañada por el cirio, que es símbolo de la esperanza”, dijo el obispo.

Por la noche, la Comunidad Cristiana se reúne para celebrar la Vigilia Pascual, que representa la esperanza de los cristianos que vigilan la venida del Señor: del cumplimiento del nuevo y definitivo paso con Él.

Renacimiento de Cristo
1145218104_f.jpg“María Magdalena y la otra María vinieron a ver el sepulcro. Y ¡atención!, había ocurrido un gran terremoto, porque el ángel de Dios había descendido del cielo (…) ‘No teman, porque sé que buscan a Jesús, que fue clavado en un madero. No está aquí, porque ha sido levantado'” (Mateo 28:1-3 y 5-6).

El Domingo de Resurrección se celebra el momento más importante del calendario litúrgico: la Pascua.

Monseñor Ducasse indicó que “la Iglesia nace con la Resurrección del Señor, los cristianos somos incorporados en el bautismo del misterio de la muerte y resurrección y de ahí en adelante, tenemos la posibilidad de renovar el bautismo y las exigencias que tiene el sacramento para nosotros”.

Con el Domingo de Resurrección comienza la cincuentena pascual, donde se recuerda el tiempo que Jesús permaneció con los apóstoles antes de subir a los cielos.

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